Mar-a-Lago, Florida (RRC): El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró este sábado que “el dominio de Estados Unidos en América Latina no será cuestionado nunca más”, en una rueda de prensa celebrada en su residencia de Mar-a-Lago, horas después de que fuerzas estadounidenses capturaran al líder venezolano Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, en una operación militar relámpago en Caracas.
Trump, flanqueado por el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Defensa Pete Hegseth, describió la intervención como un éxito rotundo y anunció que Estados Unidos “gobernará” Venezuela hasta que se complete una “transición segura”. “Vamos a dirigir el país hasta que haya un gobierno adecuado”, afirmó el mandatario, al tiempo que prometió invertir “miles de millones de dólares” en la infraestructura energética venezolana, con énfasis en beneficiar a empresas estadounidenses y garantizar un suministro estable de petróleo.
El presidente invocó explícitamente una versión actualizada de la Doctrina Monroe de 1823, rebautizada por algunos medios como “Doctrina Donroe” (fusión de Donald y Monroe). Según la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de su administración, publicada recientemente, Estados Unidos busca “restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental” tras “años de abandono”, frenando la influencia de potencias rivales como China, conteniendo la migración ilegal y combatiendo el narcotráfico.
Reacciones regionales divididas.
La operación ha generado una ola de condenas en América Latina. El presidente colombiano Gustavo Petro la calificó de “agresión contra toda Sudamérica” y movilizó tropas en la frontera con Venezuela ante un posible éxodo de refugiados. El brasileño Luiz Inácio Lula da Silva lamentó que el episodio “recuerda los peores momentos de injerencia” en la región, mientras que México, a través de su cancillería, denunció una violación de la Carta de la ONU.
Por otro lado, gobiernos alineados con Washington, como los de Argentina, Chile y Ecuador, han expresado apoyo o silencio cómplice. Fuentes diplomáticas indican que el rescate financiero previo a Argentina y acuerdos comerciales bilaterales han fortalecido lazos con aliados ideológicos.
Implicaciones globales.
Analistas ven en esta acción un giro hacia un intervencionismo abierto, inédito en décadas, que podría extenderse a otros países. Trump reiteró advertencias a líderes como Petro, acusándolo de facilitar el narcotráfico, y mencionó posibles acciones futuras en Cuba o México. Críticos, incluyendo voces progresistas en EE.UU. como el senador Bernie Sanders, lo tildaron de “imperialismo puro” motivado por el control de recursos naturales, recordando intervenciones históricas en Panamá (1989) o el Caribe.
La captura de Maduro, acusado por Washington de narcoterrorismo, marca el inicio de lo que Trump describe como una era de “América Primero” en el hemisferio, priorizando seguridad regional y ventajas económicas para EE.UU. Sin embargo, expertos advierten que podría generar inestabilidad, fortalecer a rivales geopolíticos como China y erosionar la credibilidad internacional de Washington.
El mundo observa atentamente los próximos pasos en Venezuela, que podrían definir no solo el legado de Trump, sino el equilibrio de poder en América Latina por décadas.
